miércoles, 18 de julio de 2007

la intuición de la perversa tiranía del espanto

Esta mañana me desperté, aún en la tiniebla del amanecer cuando comenzaba a despuntar, con “Off the record” de My morning Jacket, y esa música siguió en mi cabeza hasta que conecté, casi una hora después mi mp3 -para iniciar mi paseo matinal- en el que sonó The Godspell According to A. A. Newcombe, de The Brian Jonestown Massacre.

Así que bajé a la calle con mi perro (Bakunin) a desesperezar las piernas, y a airear con la frescura de la mañana el interior de mi cuerpo a través de la inhalación y exhalación. Mientras Bakunin olfateaba como loco a diestro y siniestro; y gastaba todo su talento en administrar adecuadamente la cantidad de orines para poder abarcar así una mayor y amplia zona de marcaje; decidí apostar contra mí mismo cuánto espacio sería capaz de recorrer con un escupitajo con el viento en contra. No recuerdo quién ganó la apuesta, pero el resultado no fue bueno por un efecto de retroceso que penalizó el avance de la saliva en propulsión, volviendo por tanto a un lugar muy próximo al punto de partida.

Recuerdo que leí una postal que me había llegado esa misma mañana –quizá llevaba varios días sin abrir el buzón- desde Benidorm. El remitente no era otro que mi buen amigo Geluco “el demonio”, quien -de manera muy cariñosa – me decía lo siguiente:

“Pecador, estoy en Benidorm. Hace sol y hay playa y mar. Me estoy bebiendo hasta
el agua de las macetas. Hasta pronto. Geluco”.

Puede ser que el movimiento de traslación del sol en ese momento de la mañana fuera más rápido –o incluso más lento-, o puede ser que una especie de efecto Doppler hiciera sentirme en una situación ciertamente extraña sobre las paredes de la atmósfera que me rodeaba, la cuestión es que en esos momentos llegó a mi cabeza, de manera temprana y sin avisar (como llega el camión de Coca-Cola a los pequeños comercios del barrio) un poema, inspirado posiblemente por una digestión pesada del desayuno, que he querido traerles aquí a ustedes. Dice así:


La intuición de la perversa tiranía del espanto

La piel desnuda
quemada por tu aliento de hielo,
por tus caricias de hierro,
por tus mentiras de ácido, fuel y veneno
en combustión.

Voy a encender una hoguera,
dentro de mi cuerpo una hoguera,
para que arda por dentro
y sólo quede por fuera
la piel desnuda
quemada por un frío infierno,
por palabras y pensamientos,
por miradas vacías de ojos vacíos
sin redención.


Pasen un buen día. La noche será si las casas se apagan …
El Pecador os saluda.

2 comentarios:

Mar dijo...

"Mi buen amigo Geluco, "el demonio"..." jejejejeje

Geluco, nombre de borracho de la ciudad vieja cascarilleira de los años 70-80.

Qué blog tan variado y al mismo tiempo fiel a ti, ya que es más de esa creatividad tortuosa que arrastras desde hace años, todos esos monstruos que como decían por ahí produce el sueño de la realidad. O del sueño, el hambre y las ganas de fumar. Pero tú puedes con todo.

Bicos.

MARTIN PECADOR dijo...

Hola Marola:
aquí el Pecador, danzando un poquito. también he estado yo paseando por tu blog; me ha gustado mucho, y hay fotos muy guapas.
Bicos 4u2.
MP.
(Martín Pecador)