sábado, 8 de septiembre de 2007

sombras y luces


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by Trabajos Digitales / Cámara LUMIX DMC/TZ3

Hoy al levantarme he sentido el vértigo del verano caído, la espesura de los sueños que me llevan al despertar exaltado, errático y un poco jacobino, dentro de una bruma imposible, de una extraña realidad mezclada con el espanto ... todo ello se traduce cómo la vuelta ...
He vuelto hace casi dos semanas y parecen siglos transcurridos, las vacaciones más que recuerdos parecen imágenes de historias contadas de padres e hijos dentro de la herencia de una transmisión oral que nos obliga a recordar imágenes y palabras que no son nuestras ... quizá lo fueron algún día, quizá no.
Recuerdo cuando hice esta fotografía: era de noche y estábamos a punto de cenar (la cena en la mesa del porche ya estaba servida) y una lagartija vino con nosotros -a nuestro farol- para jugar haciendo sombras chinescas sobre la mesa.
Eso tal vez fue divertido, ahora -ya tan lejano en la memoria- esa lagartija me importa un huevo.

7 comentarios:

raul rodriguez dijo...

Afortunadamente los acontecimientos vividos van desapareciendo poco a poco de nuestra mente, imagínate vivir siempre con la misma intensidad del momento en que sucedió, una experiencia dolorosa. Claro, no podemos elegir y las agradables también se diluyen en el tiempo.
un abrazo

Svor dijo...

Además el factor de que el tiempo se pasa más y más rápido cada vez...
A veces prefiero la monotonía de la rutina para evitarle a mi corazón la opresión de lo que ya no volverá.

Un gusto

Claudia, la chef dijo...

Te digo que a mi tu lagartija verde (y en verde) me ha recordado aquellas tardes estivales cuando nuestra unica obsesion era cortarle la cola a las lagartijas. Hoy ese recuerdo me importa un pito mas que a ti, porque, afortunadamente, queda ya muy lejano.

3'14 dijo...

La lagartija te importará un huevo, pero el poso de aquel recuerdo no, si no, no te acordarías. Aunque es curioso, por otra parte, a veces recordamos cosas que nos sorprenden a nosotros mismos de el porqué permanecen con tanta claridad y persistencia en nuestra memoria. No importa. Es lo que tienen las fotografías, nos evocan el recuerdo y nos transportan al instante en que las o nos las tomaron.
Nadie hace fotos en los funerales.

Indigo dijo...

te digo, que la foto me gustó mucho ( aunque a mí también me importa un huevo la lagartija, no puedo menos que agradecerle el posado)

Princess Valium dijo...

Curioso, este verano me he pasado veladas observando como una lagartija se servía la cena a base de polillas justo detrás de mi. También en un porche, también de noche, con el silencio y la paz que da no tener despertador. Sí, a mi la lagartija también me importa un huevo, pero esa paz...ay esa paz..
Besos

Antígona dijo...

Esos despertares tuyos son dignos de una novela, Martín Pecador :)

Por desgracia, la realidad rutinaria, la que más largamente hemos vivido, aquella a la que ya estamos hechos, parece tener una consistencia y una gravedad frente los períodos de ruptura con respecto a ella que siempre acaba fagocitándolos, aniquilando rápidamente hasta su recuerdo, relegándolo a la lejanía del sueño. Inusitada la fuerza de esa realidad para imponerse sobre lo demás, aunque la verdadera vida o el verdadero disfrute se encuentren a menudo fuera de ella.

Contundente final, Pecador. Me gusta.

¡Un beso!